YO NO SOY RUNNER. Una vomitona de odio contra la moda del running

Niños, acercaos al fuego y dejad que os hable de la ACERA, otrora patrimonio de una especie perseguida y arrinconada: el peatón. Cuando consigues que un skate no te aplaste el juanete, aparece un barbudo en una bici sin frenos y hace volar tu bolsa del Caprabo. Intentas escapar de la lluvia de asteroides, casi te comes un longboard en el intento, pero un fumeta subido a un triciclo te lo impide y de paso hace guacamole con tu rótula. Un día cualquiera en las aceras de Barcelona.

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Sin embargo, la ofensiva constante de vehículos de asalto conducidos por pilotos suicidas no es la mayor amenaza para el pescuezo del transeúnte. De hecho hace ya tiempo que fixies y patinetes son tan solo la fanfarria apocalíptica que anuncia la llegada de un percherón enfurecido que surca la ciudad con los ojos inyectados en Isostar y más lycra fluorescente que el armario de Leticia Sabater en los 80. Es el nuevo dominatrix del cemento. Cuando un runner cruza la acera a toda pastilla, se cierran las ventanas de las casas de golpe y las curanderas frotan con muérdago los quicios de las puertas. La plebe tiene miedo. Está harta. La moda de la hipersalud y el castigo físico ha llegado demasiado lejos. Que corran, sí, pero que corran en otra parte.

Un percherón enfurecido que surca la ciudad con los ojos inyectados en Isostar y más lycra fluorescente que el armario de Leticia Sabater

La ciudad no es para correr

Con motivo de la última Maratón de Barcelona, el mundo runner lanzó el órdago definitivo a esa mayoría de ciudadanos que no quiere disfrazarse como el cantante de Twisted Sister y ponerse a trotar por la Diagonal. No fueron pocas las familias de bien que bajaron a comprar el periódico la mañana del domingo y se encontraron con batallones de corredores con las mallas a media asta y el manubrio a la intemperie, orinando copiosamente en portales, semáforos, setos. Las fotos son antológicas, vergonzosas, pero también reveladoras, pues eso es lo que llevan haciendo metafóricamente los runners de nuevo cuño en las calles de Barcelona desde hace unos años: mearse en nuestras cabezas.

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Uno de los principales estragos de la moda del running es la colonización del espacio urbano. Resulta muy desagradable dirigirte al trabajo y tener que aguantar a un tío sudado cual tocino, jadeando en mallas amarillas, dando extraños saltos a tu lado mientras el semáforo está en rojo. No mola caminar por TU barrio y tener que resguardarte en un portal porque hay un grupo de corredores hipsters que han quedado vía Facebook para sembrar el pánico por la rúe. Cuántas veces me habré comido el rictus de desaprobación de un runner porque no cabemos los dos en la acera y el niño quiere pasar sí o sí. Esa cara de: “chaval, ¿no ves que los mayores estamos corriendo? Vete a caminar al parvulario. La acera es mía, bla, bla, bla”.

El fake runner de nueva generación está dispuesto a engullir paladas de polución de autobuses, coches y motos, no le importa joderse las articulaciones contra el asfalto del centro, pues su agenda real es hacer sentir más miserables a todas esas personas grises y fofas

Pues la acera es así, colega, en la acera se anda. Si tu pasión es correr en libertad, sin obstáculos, vete a Collserola, al Tibidabo, a Montjuïc: allí podrás dar volteretas, brincar con el rabo al viento, ponerte una linterna en la frente, hacer cruising aeróbico, lo que quieras. Pero la lógica se subvierte en favor del postureo. El exhibicionismo del runner es demasiado poderoso. Por eso abundan corredores agresivos en espacios urbanos no aptos para la práctica de este deporte, porque en los márgenes silvestres de la ciudad no hay gente que pueda flipar con sus sprints y sus gafas de sol cibernéticas. El fake runner de nueva generación está dispuesto a engullir paladas de polución de autobuses, coches y motos, no le importa joderse las articulaciones contra el asfalto del centro, pues su agenda real es hacer sentir más miserables a todas esas personas grises y fofas que han optado por una vida insustancial ajena al deporte y los batidos proteínicos.

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También es desesperante que los runners, borrachos de ego, se dediquen a invadir los parques urbanos, se apropien de los bancos para hacer estiramientos e incluso se imbuyan de la autoridad moral para abroncar a los que llevamos al perro suelto. Te gritan indignados. Te ordenan que le pongas la correa al bicho con gran agresividad, cuando bien mirado son los runners, con esas cantimploras galácticas con tubos y esos sudores gelatinosos, quienes deberían ir atados y bien atados.

Tampoco le hace ningún bien a la imagen de Barcelona el nefasto impacto visual de la estética runner. Estamos hablando de gente extremadamente hortera, capaz de gastarse un dineral en trapos indecentes que no cuestan la mitad de lo que valen. Rejillas de última generación que convierten el sudor en Peta Zetas, leotardos de Spandex que lanzan chorros de Rephlex al perineo en cada sprint, zapatillas reflectantes que disparan rayos gamma a las viejas que alimentan palomas. Y todo muy feo, hortera, fosforito. Que se vea. Que la gente se pare y admire tu frenético bombeo estroboscópico. Cada vez que veo a un runner normcore, con pantalones de chándal Primark, una camiseta de Cola Cao y las J’Hayber Dani Martín siento el impulso de darle un abrazo muy fuerte y susurrarle mi agradecimiento al oído; la discreción es un bien que Dios ha repartido en cuentagotas entre la casta corredora.

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El runner: fucker, ejem, superior

El runner flipado es un ser realmente gracioso. Tierno, incluso. Está convencido de que fecunda más que el resto de los mortales. Se considera el fucker supremo y deja constancia de ello en sus fotos de Facebook, generalmente sin camiseta y tatuajes al viento. Esa burbuja en la que viven los runners me produce suma perplejidad, pues basta con hablar con las chicas para comprobar que en la cama no quieren triatletas con los huevos depilados y números romanos tatuados en el codo, quieren tíos que sepan follar. Y esa mili no se gana corriendo por la calle disfrazado de astronauta precisamente. De hecho, los tipos más folladores que he conocido solo corren cuando se les escapa el autobús, son ratas de mal vivir, no se tatúan mensajes motivacionales en el muslo. Y follan mucho, creedme. Estos son los que follan de verdad.

Basta con hablar con las chicas para comprobar que en la cama no quieren triatletas con los huevos depilados y números romanos tatuados en el codo, quieren tíos que sepan follar

El factor fucker nos conduce a otra de las patologías más irritantes del runner-triatlela-heterazo siglo XXI. Su insoportable sentimiento de superioridad respecto a los que abogamos por una vida tranquila y sedentaria. Por alguna razón, el tipo está convencido de que la práctica del deporte a alto nivel le hace mejor. La evolución le ha bendecido. Si le dices que no has corrido en tu puta vida, te mira como si tuvieras el agujero del culo en la nariz. ¿Estás acatarrado? Tranquilo, enseguida aparecerá un runner para recordarte que él no se resfría desde la muerte de Gaudí, porque el running activa las defensas y si le das un chupito de Ébola se lo bebe con dos cojones. Diablos, si no eres runner ya puedes convertirte en un experto en series de televisión o quedarás excluido del 90% de las conversaciones. Serás un paria.

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Aparecerá un runner para recordarte que él no se resfría desde la muerte de Gaudí, porque el running activa las defensas y si le das un chupito de Ébola se lo bebe con dos cojones

Y no solo eso. El runner también cree que está mucho mejor preparado que el sedentario para superar los sinsabores de la existencia, alcanzar metas, sufrir, triunfar. Estoy harto de esta gilipollez, como si para echarle cojones a la vida fuera necesario brincar por el Eixample en leotardos o apuntarse a todas las Matagalls. No a la hiperestimulación deportiva entendida como una fortaleza de la soledad en la que meditar, reflexionar y conocerse a uno mismo. Este invento es una asunción new age que alguno de estos gurús que hacen running en pelotas por el monte debió de inventarse para camuflar la verdad de esta moda absurda. Y es que aparte de acatar la moda como buenos corderitos del hype de la hipersalud, muchos runners no corren para conseguir la iluminación del alma, sino por motivos tan prosaicos como comer lo que les dé la gana y presentar un cuerpo mucho más follable que el anterior. Aparentar, papear y fornicar. Siguiente pregunta.

La droga es mala

La moda del running ha creado zombies. Ha generado una agudísima dependencia en muchos de sus consumidores. El ganado barcelonés es tan gregario que, ante la surgimiento de adictos terminales que intentan desmarcarse de la masa corredora poniéndose al límite y más allá, el ayuntamiento debería comenzar a preocuparse en invertir en clínicas de desintoxicación para runners.

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Los hay muy enganchados a esa mierda, para ellos el running es una droga más adictiva que el Boston Cream. Se obsesionan con el cronómetro. Comen pollo hervido todos los días. Se les encoge el pene de tanto compuesto, pero da igual. Solo piensan en correr, superar sus marcas, engullir barritas espaciales, comprarse extraños gadgets que cuentan pasos, kilómetros, calorías quemadas, copos de caspa vertidos en cada sprint. Son los esclavos del running.

Me gustará ver a estos yonquis del deporte a los 65. Mucho tendrán que aferrarse a sus ya descoloridos tatuajes motivacionales para andar cinco metros sin que sus articulaciones se licuen a través de sus poros en forma de mayonesa. Si como droga potentísima que es, el running obsesivo deja secuelas físicas a largo plazo y convierte a sus adeptos en mares de lesiones, prefiero mil veces joderme la vida a base de estupefacientes y espicharla a los 60 con una sonrisa de oreja a oreja. El taca-taca, la artritis y los minutos de la basura, mejor se los dejamos a los sanotes.

26 comentarios
  • S
    Marzo 26, 2015

    Genial cómo siempre. Sólo se nota que hace tiempo que no follas, hay una especia de tensión sexual muy machito que sale en forma de arranque “se les encoje el pene” “ellos sí que follan de verdad”. Se nota que no tienes fémina cerca. me equivoco?

  • norunner
    Marzo 26, 2015

    Que tontines sois. Quedaos planchando culo y acumulando colesterol :). Sois peor que abuelitos protestones. Podeis ir a mirar obras desde la valla a la de ya.

    :*

  • gordo?
    Marzo 27, 2015

    Si te mueres no me entristecería.

  • Toni Ferrando
    Marzo 27, 2015

    “trapos indecentes que no cuestan la mitad de lo que valen” No se pas si són indecents, això és opinió de cadasqú, però som una colla que ens trenquem el cap en aconseguir crear un teixit i poder donar-li color (que no és fàcil) per a que l’èsser humà es pugui vestir, es senti millor o més a gust. Sap que quan s’espatlla la rotativa que imprimeix el seus escrits, hi ha unes persones que saben cargolar el cargol per a que aquella màquina infernal torni a fer soroll, imprimeixi, surti al carrer i retorni el benefici al seu editor? Cargolar potser val 1€ però saber quin cargol s’ha de cargolar té un valor amb preu. Es fàcil de-construïr com diu per aquesta pàgina, però no infravalori els coneixements dels altris. No deu ser fàcil escriure un texte, però si que ho és vomitar paraules sense coneixença de tot el que s’ha de conèixer. Passi vostè un bon dia!…o no, el que més li agradi.

  • josep
    Marzo 27, 2015

    Chapeau, no estic sòl.

  • juan carlos
    Marzo 27, 2015

    jajajaja, la verdad es que está muy bien pero se nota eres otro blogger hablando de un tema que te viene grande pero bueno….todo estaba bien hasta que has puesto al gran Anton Krupricka, que es la antítesis de todo lo que hablas ( ejemplo de minimalista en todo, corredor de ultrafondo de montaña, y un tio simpático,humilde y sencillo donde los haya ).
    soy fan de Aruscity y me ha gustado leer tu artículo pero vaya por delante que no dejas de ser otro “modas” con esas gafa pasta y ese look rancio-derno de casi cuarentón. Que ya tienes una edad macho…ponte a correr anda jajaja,
    sin acritud 😉

  • Uno que corre
    Marzo 27, 2015

    Iba a responder a tu publicación, pero he visto tu currículum a pie de página y me he dicho que para qué.

    Suerte con tu bilis.

  • runner
    Marzo 27, 2015

    estas enfermo tio

  • Miquel
    Marzo 28, 2015

    Hoy no había nada más interesante sobre lo que escribir?? Llevo más de 16 años ” saliendo a correr”. Está claro que vivimos el BOOM de una moda y exste el postureo, pero es normal que enganche porque es una droga sana. Prefiero ver “flipados” corriendo por las aceras que zombies depresivos, obesos, amargados y gente que por su sedentarismo no es capaz ni de subir la escalera del metro. Te lo aseguro. El artículo es certero, divertido y exagerado a partes iguales. Prefiero gente drogándose con el correr que jodiéndose la vida en los bares o en casa viendo a la Esteban. Aunque este es un país libre, por ahora.

  • pedro
    Marzo 28, 2015

    Tu eres tonto.

  • runner
    Marzo 28, 2015

    No se pueden decir mas tonterías en menos tiempo.

  • ruben
    Marzo 28, 2015

    Realment ets un mal follat i un amargat. Viu i deixa viure, pero sobretot deixa de donar pel cul.

  • Gabriel Segura
    Marzo 29, 2015

    Grande. Amén.

  • Antonio
    Marzo 29, 2015

    tas pasao! Jajajaja perdón por el tuteo, …. y en lo de los perros no llevas razón, eso ha pasado siempre y es un coñazo. Soy corredor añejo, moriré sin rodillas pero que me quiten lo bailao, y suelo escaparme a las afueras para evitar el bullicio, pero han sido muchas veces que me han seguido perros (tengo uno, será eso?) y es un coñazo. En una ocasión aquel perro, con su bozal y todo, debió seguirme desesperado por mordisquearme la mano durante un kilómetro…obviamente el irresponsable dueño no aparecía y aquel no dejaba de ladrar. Un putativo coñazo, vaya. Y respecto a los modernos, no se como pueden correr con barbas y no gritar “ho, ho, ho, hooo” con una campanilla a lo papá Noel…aparte de lo incómodo que debe ser sudar por el gaznate

  • Marc
    Marzo 30, 2015

    haters gonna hate

  • Raúl
    Marzo 30, 2015

    Eso es, campeón! Toda la comunidad médica intentando que dejemos la vida sedentaria y que hagamos algo de deporte y tu, te aferras al landismo, al macho ibérico, al de lo único importante es follar, comer y tomar el carajillo!
    No sé, pero esto me suena como el fumador que, como no puede dejarlo, dice que fuma porque quiere, porque le gusta, como el obeso mórbido que nos tacha al resto de artificiales por seguir unos canones prefijados antes que intentar parar de comer un rato.
    Hay mucho ser superior, ya sea runner, ejecutivo, ciclado, motero o simplemente porque tiene retardo; pero mis respetos a toda esa gente que es capaz de seguir un entrenamiento, de, después de trabajar, hacerse 15 kilómetros, por esa gente que, mientras yo estoy tirado en el sofá porque no tengo narices a salir a correr, ellos se están dando la paliza, nieve, llueva o se caiga el mundo. Entonces si, es mejor criticarles antes que reconocer que me gustaría ser uno de ellos.
    A parte de eso, tienes algunas comparaciones gloriosas. Muy divertido!

  • moderno
    Abril 5, 2015

    Pues la verdad es que así, leído en diagonal, parece hasta gracioso, para estar escrito por un moderno.

  • Patricia
    Enero 20, 2016

    Espero que el artículo sea de coña, porque si no vaya tela.

  • SupleActiva
    Marzo 27, 2016

    Mi primera entrada del blog justo hablando del “soy runner”
    http://bit.ly/1Mup9y6
    Saludos!

  • Marc
    Mayo 19, 2016

    Muy grande! No estoy solo, mis amigos van con esa huevada de “mentalidad ganadora” y sus Vidas son un puto desastre. Jincan muy poco o con callos, viajan a la puta para hacer una maratón, y desacreditan otra opción. Integristas deportivos . Uno me dijo que nunca supo jugar a futbol, tennis, judo, que era torpe por naturaleza y que el running era su encaje en el universo. Entonces todo encajó, es el deporte de los mediocres, del memo de la clase, el chivato de la oficina. Es algo gris, no puedes hablar, no hay “competi”, pinches mediocres.

  • Juanjo
    Junio 23, 2016

    Vaya nawer… dices que les quieres ver a los 65 con artritis mientras tu esperas morir a los 60… si q es cierto que mucha gente corre por moda y visten muy estrafalarios, otros corren xq han tenido cancer y sienten que es una liberación poder vivir, otros se rompen las rodillas en el cemento de bcn porque no hay caminos de tierra entre tanto hormigon, pero lo mismo hace el peatón o la chica en tacones. Se pueden gastar el dinero en lo que quieran tu te lo gastas en porros y esta gente en suplementos y coca, cual es el problema? Si no te gusta no mires. Y si no te gusta pero tienes envidia de que alguno de estos podría echarle 8 pimientos a tu novia que es como un saco de patatas en la cama y no se mueve porque tu eres igual y convertirla en una bomba, pues sigue en la línea. Dentro de un par de años todos follaréis en balones de pilates y tu el primero si es que eres capaz de mantener el equilibrio. Ala a seguir haciendo dieta y diciendo que un trozo de chocolate tiene 130 kcalorias y que es mucho jajaja

  • Arianna
    Julio 1, 2016

    El mediocre eres tú, pobre frustrado, das lástima.

  • Laura
    Septiembre 17, 2016

    Genial artículo!
    Dedicado a la mayoría de saludables “runners” que como norma general no han hecho ejercicio físico regular en su vida. Ex fumador@s en su mayoría, treinta-cuarentañer@s y con cuerpos poco tonificados, se ponen unas zapatillas, se apuntan a hacer cursas populares varias y se creen lo más…Digo yo q a ciertas edades, la elíptica, el yoga y la natación es lo que tocaría…eso o convertirse en carne de cañón para los fabricantes de prótesis y ortopedistas en menos que canta un gallo. Eso si con un poco de suerte no te infartas antes…Ala,lo dicho a hacer salud, a correr…q toca transhumancia.

  • Eva
    Septiembre 29, 2016

    Me he separado de un ultra runner… totalmente enganchado. Corría de noche y de día gastándose los ahorros en viajar donde hubieran carreras largas. Una persona q cuando lo conocí se preocupaba por su formación … pero se olvido de su profesión, formación, familia … Un fin de semana tras otro y otro y otro corriendo carreras y entrenando. Era absurdo. Se volvía taquicardico si pasaboa juntos un par de horas en familia … Su cuerpo solo le pedía actividad… Y se olvido de su cerebro. Yo soy universitaria y el tb .. Pero después de 15 años en este plan su materia gris se seco… Buff.. si.. es un zombi del runnig

  • Alejandro
    Octubre 9, 2016

    Mira tont@ la polla. Para empezar l@s que practicamos running no somos unos enfermos. Al igual que el que no lo haga totalmente respetable. Un día de estos te van a dar una hostia, por faltar sin motivo. O igual es que no tienes aguante físico.

  • Juantxo
    Noviembre 10, 2016

    Yo también llevo corriendo varios años, pero hay que reconocer que algunos “runners” dan vergüenza ajena,la verdad, gente de 30-50 años con pinta de no haber corrido nunca vestidos con ropa fluorescente y mallas( que pasa, que los pantalones cortos normales de atletismo ya no sirven para correr?? de hecho me fijé en la maraton de los juegos de Rio donde corren los mejores maratonianos del mundo y ningunos llevaba mallas……), además, en mi ciudad invaden el carril bici, y cuando te cruzas montado en bici, no se apartan(!!)………… en medias maratones/maratones hay gente que da auténtica lástima, la verdad…. y eso no es saludable.

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