Podría contestar a esta pregunta con un simple: porque sí. Nada supera los ciegos catedralicios de este licor luciferino. Ni la ratafía, ni el licor-café, ni la madre que los parió. Jäger no tiene piedad. No obstante, siempre se puede intelectualizar el asunto para no quedar como un alcohólico irredento. He aquí 10 razones de ...

